¿Te atreves a subir?

En esta fantástica ciudad puedes encontrar puedes encontrar verdaderas obras de arte arquitectónico, como por ejemplo la Giralda.
En un principio era una mezquita, construida con restos de edificios visigodos y romanos
Esta formada por 35 rampas que eran para subir a caballo al anciano primer almuecín para que pudiera hacer el azalá desde arriba.
Más tarde también la subiría a caballo Fernando III el Santo tras la Reconquista.
La giralda se concluyó con 82 metros de los cuales actualmente, dos permanecen enterrados y cuatro desaparecieron con las reformas cristianas.
El alminar estaba inspirado en la mezquita de Córdoba, es decir, formados por dos prismas paralelepípedos superpuestos y coronando con una cúpula y un espigón metálico en el que se insertaban cuatro esferas de bronce dorado, que desaparecieron por el efecto del terremoto de 1356. Hacia el 1400 se colocó una espadaña y su aspecto lo conseguirá en la década de 1558 a 1568, cuando el arquitecto Hernán Ruiz se hizo cargo de la remodelación del remate de la torre, poniendo una serie de volúmenes decrecientes y de color rojizo.
La veleta que corona el conjunto, conocida como el Giraldillo, simboliza la Victoria de la Fe cristiana y fue obra de Bartolomé Morel realizada entre los años 1566 y 1568.
La Giralda representa una mujer con túnica, escudo guerrero en una mano y una palma en la otra, y pese a tener 3,5 metros de altura sólo pesa 128 kilos, fundamental para poder realizar los giros sobre el eje que descansa en el globo que le sirve de apoyo. En total alcanzó los 103 metros de altura gracias a la parte de las campanas.
Esperamos que os animéis a visitarla. Sinceramente merece mucho la pena.
Blanca Calavia.
